SETI detecta un pulso láser espacial

SETI es un instituto científico patrocinado por la NASA que surgió en los setenta con el objetivo de detectar, por medio de potentes radiotelescopios como el de Arecibo (Puerto Rico), posibles señales de origen extraterrestre que nos revelen algún tipo de inteligencia. Realmente después de veinte años de indagación en el firmamento (que, por lo demás, es muy poco) sólo se ha recibido una posible candidata: la llamada “señal ¡WOW!”, que seguía un patrón coherente muy intenso pero que hoy en día se cree que fue causada por el reflejo de una emisión terrestre en algún fragmento de basura espacial: nunca más se volvió a notar algo rastreando la zona oeste de la constelación de Sagitario. Lógicamente el grifo alegre del presupuesto les fue recortado (y es que es un proyecto a largo plazo, quizá el que más de todo el planeta) y SETI creó los módulos individuales de procesamiento: el SETI@home (SETI en casa), que consiste en un programita que instalas en tu computadora y lo pones de fondo de pantalla mientras analiza paquetes de información de lo escuchado por la gran oreja cósmica de Arecibo y luego envía los resultados al Instituto.

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Carl Sagan ha sido, digamos, “el padre de SETI”. Con su novela “Contact”, llevada al cine a posteriori, detalló lo que podría pasar si recibimos una llamada a larga distancia de varios cientos o miles de años luz: los religiosos se pondrían histéricos o dirían que es la voz de Dios (o del Diablo), los neonazis aclamarían que su Führer ha vuelto desde la estrella Vega y Carlos Jesús se cambiaría la túnica por primera vez en toda su vida. Pero bueno, el tema ha salido a la palestra porque el periódico australiano “The Australian” (un nombre bien original, felicidades compadres) imprimió el nueve de este mes una noticia muy impactante: que Ragbir Bhathal, un astrofísico dicharachero que trabaja en el Optical SETI (es decir, aquí no escuchan radio espacial, sino intentan observar cosas raras en el cielo) y enseña en la Universidad de Western Sidney, ha confirmado que descubrió hace cinco meses un pulso láser que no puede tener origen terrícola y apunta hacia Gliese 581, una enana roja a sólo veinte años luz de nosotros que consta de sistema planetario extrasolar.

¿Demasiado perfecto? Sí, por eso conviene mantenerse escéptico y muchos motivos hacen pensar que se trata de un fake con todas las letras. En primer lugar, la página del SETI Institute no dice ni pío sobre este barullo: en su sección de noticias hablan sobre la predicción de los terremotos y es una nota de abril. ¿No huele sospechoso? Además, este meme se hizo famoso por la promoción del sitio web Neoteo, que lo tradujo a español dando su propia versión de los hechos de modo sensacionalista; un poco más y copipastean el desciframiento del “código alienígena”. Vamos a ver, en el caso de que fuera verídica esta información bien podría ser producida por un fenómeno natural. Hay constancia de que pueden existir rayos láser UV sin manos humanas de por medio, aunque, eso sí, es algo extremadamente raro. ¡Pero más extraño e improbable es que fuese causado por una civilización desconocida!

En el foro de aficionados Astroseti más de lo mismo. Un chaval posteó el asunto y la chamusquina la olieron desde lejos, hay que ser cautos. A mi me encantaría que fuera verdad y por eso recomiendo no ilusionarse con el tema hasta que SETI diga algo. Celebremos eso sí, que el proyecto SETI@home cumple hoy su décimo aniversario gracias a los voluntarios que ofrecen su tiempo libre y la capacidad de su ordenador a la investigación científica.

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